Mentalidad anoréxica

Muchas veces el pez por la boca muere y un problema que debe ser atendido en la sociedad y desatendido en ciertos círculos que no deberían hacerlo.

Ante los problemas emergentes es necesario que un sector se levante para resolverlos, pero tambien es necesario que la sociedad entera tome conciencia y participación en la solución del conflicto.

Supongamos: una amplia mayoría de los argentinos estamos en contra de las dictaduras entonces los sectores en defensa de los derecho humanos se levantan para denunciarlas y el resto de la sociedad -o al menos número considerable- hace eco de la defensa de dichos derechos.

Tema preocupante son las enfermedades de transmisión sexual.

Hablan los especialistas: médicos, psicólogos, sociólogos; y todos ellos dan su perspectiva para solucionar dicho problema. El gobierno o las ONG´s realizan campañas de prevensión, información y formación.

Es de esperar que un gran número de la población se haga eco de dichas campañas y entre esta población están los medios de comunicación -y por excelencia los medios periodísticos-.

La cuestión se torna un problema cuando por llenar espacios en dichos medios se hace pública “información” que carente de toda reflexión crítica llevan un mensaje totalmente distinto y que en cierta medida hace peligrar toda campaña de prevensión. No estoy diciendo con esto que un medio dijo que “NO HAY QUE USAR PRESERVATIVO NUNCA”.

Pero tenemo el caso de INFOBAE, que de una forma u otra alienta a sus lectores a incurrir en algunas prácticas que no son del todo saludables. Por ejemplo en la nota publicada hoy sobre la gordura de Jennifer López -la gordura y las inmorales celulitis-

Jennifer López

Jennifer López

Otro gran problema de los informativos es que se desprenden de los problemas éticos que publicar información conlleva.

Además, y lo dejo picando como la pregunta para pensar: ¿Qué tipo de hombre -ser humano- es el que contribuye a formar un titular que reza: “Jennifer se divierte A PESAR de la celulitis y los kilos de más”?

P/D: Esto lo publico en el blog cansado de enviar mails a INFOBAE quejandome de la porquería de información que suelen poner, así que me decidí a comentarlo con todos los lectores en el blog. Y surgió una ida que más adelante se las comento.

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¿Somos Filósofos?

¡No! Simple y llanamente ¡No! y mil veces ¡NO!
Comenzando una reflexión con una conclusión puede ser que desarrollar la idea no sea tan dificil. Me lo imagino al Kant respondiendose a su pregunta por la posibilidad de una Metafísica como ciencia y comenzar la Critica de la Razón Pura con un rotundo: ¡NO! y contando lo de las formas puras de la sensibilidad y las estructuras del conocimiento en las primeras páginas sería algo raro ¿no?
Pero es que la cuestión me enoja de sobre manera. Mucha gente quiere hacer creer que por decir dos o tres ideas “fuera de lo común” o por pensar las cosas cotidianas de la forma más profunda es condición suficiente para ponerse el laurel de la sabiduría que es meta del filósofo.
Hegel decía que que hace falta más que tener cuero y clavos para hacer un zapato, del mismo modo hace falta más que tener pensamiento para ser un Filósofo.
Se podrá ser un pensador, que en estos tiempos encontramos con escasa frecuencia, pero ser un Filósofo, no.
Yo sé con inigualable certeza que el resultado de 2+2=4… y no por eso ser un matemático.
Tambien puedo reflexionar acerca de la importancia de los alelos dominantes y no por eso ser genetista.
Pero con la Filosofía pasa otra cosa, como ella es una actividad del pensar (pero no es el pensamiento mismo, si así lo fuera todo pensamiento sería Filosófico) pero no cualquier actividad, es una actividad que sigue un método que se funda en la racionalidad del hombre.

Les dejo un videito (lástima que está en portugües) que trata el tema de ¿Qué hacen los filósofos?

Vuelta al ruedo

Ha pasado más de un año sin escribir en este blog y hoy 2 de Julio de 2008 volvemos a tener presencia en la red de redes.

Un año en el silencio, un año sin despuntar el vicio de escribir reflexiones en internet… un año que, si les soy sincero, no fue un martirio.

Simplemente dejé de escribir y así como dejé de escribir hoy vuelvo; motivado tal vez por todas las personas que durante este año dejaron comentarios en el blog, por algunas personas que en una charla me han preguntado por qué dejé de escribir, así que ahora estamos nuevamente aquí dispuestos a proponer temas para la reflexión, tratando de auyentar los temores obvios de poder escribir nuevamente reflexiones como las del año pasado que satisfagan mis espectativas y la de los visitantes.

Espero que vuelvan a sentirse cómodos, como cuando solían visitarme por estos lares.

Y termino contandoles que ahora estoy estudiando la Lic. en Antropología Social…¿Me estoy volviendo un científico social? ¡Para nada! Soy muy amante de la Filosofía como para pretender ser un científico. Simplemente estudio como un hobby, porque no tengo trabajo y antes de undirme en la depresión por la finitud existencial prefiero hacer algo de mi humanidad.

Bien-Bienvenidos y ojalá la pasemos bien en este reencuentro.

¿El 14 bis?, mirá más abajo.

Librándome de la culpa y condena por decir algo que todos ya sabemos, dejaré que lo diga Miguelito (de Mafalda): “Trabajar para ganarse la vida está bien, pero ¿por qué esa vida que uno se gana trabajando tiene que desperdiciarla trabajando para ganarse la vida?”

Hoy, 1 de mayo, algunos agradecen la suerte de tener trabajo, otros lamentan el hecho de no, y muchos aprovechan para hablar de la situación laboral.
Sobre lo primero: podríamos, también, entristecernos de que sea una “suerte”.
Sobre lo segundo: claro que no sólo hoy.

Sobre lo tercero:
Si han tenido la oportunidad de leer la Constitución Nacional, ya tendrán una aproximación a lo que es leer La República de Platón o Utopía de Tomás Moro. Es un mundo perfecto, donde si se dieran semejantes condiciones, las posibilidades de problemas se reducen casi al mínimo; y si éstos se presentasen habría una solución a mano.

Me recuerdo con jumper azul, Constitución en mano, leyendo algunos artículos indicados al respecto de los trabajadores. Sé los derechos de los que gozan todos los habitantes de la Nación y de la protección de las leyes al trabajo en sus diversas formas (artículos 14 y 14 bis), gracias al hincapié que se hace en ellos. Y no sólo en las escuelas…
Pero es en el artículo 16 donde está la clave y la solución para el cumplimiento de casi el resto de los artículos.
Art. 16.- “…Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad …” *
Si todos los que ocupan un cargo estuvieran capacitados para ello, podría exigírseles y promover en ellos que lo hagan de la mejor manera.
Es fácil, para encontrar a quienes no lo respetan, caer en el ejemplo de esa extraña generalización de “los políticos” o en esa extraña abstracción de “el gobierno”- no por fácil, falsa -; pero ampliemos, seamos justos y hablemos de los trabajadores.
En las escuelas, profesores incapacitados y desactualizados; en las oficinas públicas, empleados inoperantes e ignorantes de sus funciones; en las casas, plomeros y electricistas sinvergüenzas; en las calles, taxistas y colectiveros imprudentes; en los medios, periodistas tendenciosos…
Incluso si quienes tienen que defenderlos respetaran este artículo, al hacer bien su trabajo, defenderían y harían cumplir los derechos de los trabajadores.
Pero además, el cumplimiento de este artículo significa respeto por quien demande un puesto de trabajo, justicia ante la igualdad de condiciones, agilidad en el ejercicio del oficio, autoestima ante la posibilidad de responder satisfactoriamente a las demandas laborales, bienestar general por cómo, en una sociedad, se van concatenando cada uno de los estamentos, momentos e instituciones, incluso en la vida diaria.

Señoras y señores, sólo idoneidad.

* Artículo completo: Art. 16.- La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento: no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas.

Ay corazón de tiza, no te vayas nunca de nuestro corazón…

Me cuesta entender el agravamiento de que sea docente, sobre el hecho de que sea una persona a la que no le cabe la condena –ni social ni jurídica- de merecer la muerte.

Se murió un maestro… no me indigna.
Me indigna, y a cada frase un poco más, que:
· Asesinaron a un maestro.
· Asesinaron a una persona.
· Un policía –quien vela por nuestra seguridad- asesinó a una persona.
· A un policía le dieron la orden de reprimir a una persona que reclamaba por sus derechos.
· Un policía asesinó a una persona que reclamaba por sus derechos.
· Una persona tuvo que reclamar por sus derechos.

Y este es el momento de mayor indignación.
Y el sólo hecho debería dejar de sernos tan familiar, que más que común, se nos presenta como normal.
Tener que pedir, mendigar, lo que nos corresponde.
Tener que pedir, mendigar, que gracias al trabajo realizado podamos vivir.
A los derechos hay que ganárselos, pero ¿cómo más, si no es haciendo lo que hay que hacer?.

"A un maestro no se le pega -ni a un maestro ni a nadie-"


¿Quién educará a las generaciones si faltan docentes?.
En honor a Carlos Fuentealba

Carlos Fuentealba – Profesor asesinado en la represión policial
contra los maestros que cortaban la ruta 22 reclamando
mejoras salariales. Neuquén – Argentina – 04/04/2007.

“Murió el maestro” -me dijo mi abuela-; “Murió el maestro” -y yo, silencio-.
Me quedé en el silencio típico que nos invade ante lo increíble, el silencio que nos deja no sólo sin palabras sino también sin pensamientos.
“Murió el maestro” -y mi mente quedó en blanco-.
El maestro que murió fue un hombre que estaba reclamando en la ruta, una de las cientos de personas que salieron a manifestarse por una condición laboral más digna.

Este hecho me llevó a pensar dos cosas:
Primero:
¿Por qué, en una manifestación, está bien y es legal que la policía reprima con palos, balas de goma y gas lacrimógeno? Y, en cambio, está mal que el que se manifiesta lleve carteles, cantos, guardapolvos y vaya de la mano junto a otros manifestantes.

¡POR DIOS! CANTOS Y CARTELES CONTRA BALAS DE GOMA Y GAS LACRIMÓGENO!!! Esto es una locura, locura plena. Y el sentimiento que surge ante esta confrontación “armada” es la indignación. ¿Cómo un ser humano puede golpear con bastones a otro que está cantando? ¿Cómo puede tirar balas de goma a aquel que sostiene un cartel? Y lo peor, ¿Cómo puede disparar una bomba de gas lacrimógeno a alguien que está dentro de un auto?
Pura irracionalidad… irracionalidad amparada -y alimentada- por años de impunidad.

Segundo:
En muchos blogs -como así también en la tele y en la radio- leí -escuché- la frase: “A un maestro no se le pega”. Como frase me parece un poco sin sentido, porque a un maestro violador, ladrón, SI HAY QUE PEGAR… PERO JAMÁS A UN MAESTRO QUE FUE A MANIFESTARSE POR ALGO JUSTO…A ESE MAESTRO NO SE LE PEGA SEÑORES.

Pero, ¿por qué a un maestro no se le pega?. En primer lugar porque es persona, y NUNCA está bien pegar a una persona… los animales se pelean entre ellos -sin motivo aparente- pero desde que el hombre puede hablar -y explicar sus actos- no tiene que haber más necesidad de pegar. Porque un golpe es el abasallamiento por la fuerza ante la blandeza de los argumentos.
Te pego porque mi argumento no te rebate, pero quiero que se realice mi postura. Eso, SEÑORES, es terrible.

Muchos pensaran que la muerte de un maestro le “pasa de lejos”, sin embargo a todos la muerte de un docente nos tiene que tocar de cerca. ¿Quién en este país no recibió -de alguna u otra manera- la influencia de un educador?.
La recibió el presidente, la tuvieron los gobernadores, intendentes, diputados, la tiene el abogado, el carnicero, la tienen los los niños, el adolescente, el joven….
Entonces la muerte de un docente no es algo que nos pasa de “lejos”, sino que repercute en la vida de todo el pueblo.

Señores policías, gobernantes, diputados y senadores:
Dejen a un pueblo sin docentes y los ciudadanos comenzarán a caminar en cuatro patas y a luchar por la supervivencia.

A ver si llega el Principito…… llegó, y no con su linda flor.

-“Si siguen así nos van a hacer mierda”*, de fondo explosiones, corridas, gritos llamando ambulancias…. de esto hace unos 25 años en las Islas Malvinas, y se conoce hace unos días.

*Por radio Mitre, primer audio de “25 años, 25 historias”; unos, en ese entonces, chicos –uno estudiante de periodismo y otro fotógrafo aficionado- capturaron algunas experiencias, y ahora las comparten.
Y pensar que eso pasó de verdad, dijo mi madre, y recién ahí me estremecí.
La frase que transmitió Mitre la dijo un chico más chico que yo, ante la real amenaza –y casi inminencia – de la muerte.
La distancia (temporal, ideológica, de vivencias, de experiencias, de contextos) y la costumbre de la guerra (películas, noticias constantes, saturación de imágenes…) nos hacen necesitar de llamados de atención, para darnos cuenta
“y pensar que eso pasó de verdad”.
Pero ¿qué es “eso” que pasó de verdad? Una guerra. ¿Entre argentinos e ingleses? Sí, pero tengamos en cuenta, que antes de oriundos, somos personas.
Por lo tanto, hablemos de la guerra en general.
La guerra nunca puede faltar en una lista que pretenda dar cuenta de las cosas más irracionales que existen. No apela a argumentos, apela a la fuerza bruta.
– ¡Quiero, quiero, quiero!, y si no me lo das…….. te mato.
Desde que “la palabra le ganó al garrote” (genial frase que conocí en labios de Joselo) el simple hecho de pensar una guerra indica la mejor involución, con peores consecuencias, que le pueda suceder a la humanidad.
Es licencia para matar (como deja entrever “Clama el viento, ruge el pensar”); es desobediencia a lo que mayor valor legal le asignamos libremente (tratados internacionales); es orgullo por ser mejor asesino, traidor; es la puesta en peligro de muerte de unos muchos, por la decisión de unos pocos… siempre fuera de peligro; es la paradoja de la inteligencia puesta al servicio de la brutalidad; es violación de la libertad, de la paz y tranquilidad necesarias para el desarrollo de la vida digna de ser vivida y la búsqueda de la felicidad o algo que le acerque lo suficiente; es el horror de tener que defenderse de la misma manera que se es atacado (tal vez expiando ciertas culpas).
Es sacar a relucir las más grandes bajezas humanas.“Ganar una guerra” es equivalente a haber perpetuado con éxito un asalto, una violación, un asesinato, un robo – y para aquellos a quienes disgusta más un genocidio que un asesinato:- a gran escala. Y peor: sentirse orgulloso de ello.

Ahora pensemos sobre nuestra historia y un poquito la de Inglaterra en los alrededores de 1882.
Los dos gobiernos se venían abajo. Y los dos deciden la guerra, más que por defender soberanía, por un intento desesperado y cruel de mantenerse un rato más en el gobierno. ¿Odiemos a Galtieri y su séquito, y a Margaret Tatcher y sus secuaces? Puede ser, pero ¿qué les parece? si mejor, (o tal vez:“además”, si quieren) aprendemos de una vez por todas, hasta dónde puede llegar el afán de poder, y qué tan bien se esconden – o peor: que tan mal, pero nos tapamos los ojos- intereses mezquinos, con trajes de intereses soberanos.

¿Puede uno ignorar a quien ha luchado poniendo en peligro su vida, por algo en lo que creía? Nunca. Incluso más allá de cuál sea esta creencia, cuando lo que mueve es la convicción de la mayor justicia para todos, se les debe respeto (y acá está la diferencia con el parráfo anterior).
Yo no sé si las Malvinas son argentinas, pero sé que muchos que lo creían lucharon por ello.

A los ex combatientes, estén vivos o muertos, pero siempre habiendo luchado por ideales bien altos y con la convicción de que lo hacían por la justicia y por la verdad: gracias. Cansados de palabras de apoyo, quieren hechos.

Perdón, sólo tengo mi agradecimiento y respeto… (sé que es mucho menos de lo que nos dieron ustedes) y se los doy.