“La única verdad es la realidad (Perón, a la politica

“La única verdad es la realidad”, frase formulada -tal vez- por Aristóteles, repetida de memoria por el General Perón -aunque parece que nunca la pensó mucho o tal vez, le servía a sus intereses… eso nunca quizá nunca se sepa-.
Cuando Juan Domingo andaba por la vida evocando esta sentencia realista ya había corrido mucho agua desde que Emanuel -Immanuel, para aquellos quisquillosos que gustan de llamar a las personas por su nombre en idioma original- Kant había fundado el Idealismo Trascendental hacía casi unos buenos 169 años. Evidentemente Juan Domingo o lo desconocía o era un miembros de la Escuela -como se hacen llamar los realistas de nuestros tiempos-.
Pero lo repito hasta el cansancio: “la idea del blog es acercar la filosofía a la gente”. Te estarás preguntando: ¿qué es Realismo?…¿qué es Idealismo Trascendental?.
Les aclaro que a mi me llevó casi cuatro años poder tener una idea más o menos de cómo viene la mano con estas dos posturas, pero trataré de hacer una explicación que sin faltar el respeto a la Filosofía, pueda ser entendida por todos.
Empecemos hablando de lo que tienen en común: tanto realismo como idealismo son dos posturas gnoseológicas -sobre el conocimiento humano-.
El realismo postula que nosotros conocemos las cosas tal como son. ¿No parece lógico?. Yo conozco al árbol tal como es, ¿quién me haría dudar de que cuando veo un árbol no estoy viendo un perro?. Es decir, que se establece una relación Sujeto -es decir, YO que conozco- y Objeto -lo que estoy conociendo-. Pero lo importante es que YO conozco al OBJETO tal cual es. Entonces ¿cuál es la verdad?. Y acá Juan Domingo levanta la mano porque sabe la respuesta: “LA ÚNICA VERDAD ES LA REALIDAD”. Es decir, la realidad es el objeto y la verdad es lo que yo conozco del objeto. Siempre que conozca al objeto tal cual es, voy a tener la verdad.
Esto nos parece bien lógico ¿no?. Si yo conozco algo tal cual es, puedo decir con absoluta certeza que conozco la verdad.
¿Entonces, qué es eso de Idealismo Trascendental? ¿Es para complicar el asunto como bien lo saben hacer los filósofos? ¿Es un rebusque más? Más que un rebusque me animaría a decir que es una vuelta, un giro al problema de lo que entendemos por: conocer-verdad-realidad. Algo así como lo que hizo Copérnico cuando dijo que el centro no era la tierra -en este caso los objetos que conocemos- sino que el centro es el sol -en este caso el sujeto que conoce-.
Si bien explicar el Idealismo es tema bastante largo -y complejo, muy complejo- me voy a limitar a poner un ejemplo.
Pensemos por un momento que absolutamente todas las personas que vivimos en el mundo tenemos puesto unos cascos como esos que usan los mineros -los que tienen el foquito- y que frente al foco hay un papel celofán de color azul. Ese casco lo llevamos desde que nacemos y jamás nos lo sacamos -porque no podemos hacerlo-. ¿No veríamos todas las cosas de color azul? ¿No veríamos las piedras, los árboles, los autos, las personas, ¡¡¡INCLUSO A NOSOTROS MISMOS!!! de color azul?. Sin lugar a dudar afirmaríamos que “LA ÚNICA REALIDAD ES AZUL”. Pero, cabe la pregunta -y con justo derecho- ¿es realmente la realidad azul? ¿o somos nosotros quienes la vemos azul y la realidad “real” pasa por otro lado y que encima nosotros jamás la podremos ver?.
Emanuel Kant dedicó todos sus esfuerzos en explicar que nosotros somos como mineros, que conocemos las cosas “azuladas” -matizadas por algunos elementos que están en nosotros, como el foco en el casco del minero- y que la realidad no la podemos conocer tal cual es.
Ahora, ¿todo esto de qué nos sirve?. En primer lugar para entender que no existe una única realidad, sino: vayamos a preguntar a un indigente cuál es la realidad de la calle y preguntemosle al hijo de un diputado cuál es la realidad del “jet set”. Verdades distintas a realidades distintas.
Pero no solo eso, preguntemosle a Clarin, a La Nación y a Ámbito Financiero cuánto subió la carne este mes. Nos dirán: 5%, 10% y 25% -y al final no sabemos cuánto subió la carne-.
Es más, cuando Crónica -que siempre está “Firme junto al pueblo”- nos está mostrando con una cámara un accidente hay cientos de cosas que no nos están mostrando. Cuando el Presi Kirchner ni bien termina de hacer discursos pro Derechos Humanos se va a su oficina a censurar a periodistas que están en su contra.

¿Será que “la única verdad es la realidad”?. ¿A qué realidad se refería Perón? ¿A su realidad? ¿A la realidad de la oposición?
Una cosa es ser como mineros que vemos la realidad matizada, otra es que algunos la veamos de un color y otros -muy pocos- la vean de otro.

“Una sonrisa vale más que mil noúmenos (sí, chistes sobre Filosofía)”

En primer lugar quiero darles las gracias a Diego por pasarme estos chiste.
Y sin más preambulos, sonriamos un rato.

Chico: “El imperativo categórico me parece a mí, no admite restricciones ni tiquismiquis, es una ley moral de carácter, digamos, trascendente, como si nuestra voluntad fuera, diría yo, la realización de una ley universal que…”
Chica: “¿En mi casa o en la tuya?”

“Se cuenta de Tales – según leemos en Platón (Teeteto 174a) – que, mientras se ocupaba de la bóveda celeste, mirando a las estrellas, cayó en un pozo. Se rió de él entonces una sirvienta tracia, diciéndole que mientras deseaba con toda pasión llegar a conocer las cosas del cielo, le quedaba oculto aquello que estaba ante su nariz y bajo sus pies. “Esta burla viene muy bien a todos aquellos que dedican su vida a la filosofía”, añade Platón.”

El pobre de Sócrates

“Charly-Warhol (pensando en el arte)”

Charly-Warhol” (mi primera obra de arte)

Estaba yo sentado en mi pc, escuchando un poco de Charly García mientras pensaba: “Qué aburrida pinta la noche”.
Entre el “pinta” de mi pensamiento y los temas de Charly, se me ocurrió hacerle una especie de homenaje, que se plasmó en mi primera obra de arte a la que denominé “Charly-Warhol“.
A mediados del siglo pasado vivió en los EEUU un hombre al que muchos lo creían artista que se llamó Andy Warhol, él fue uno de los tantos que sostuvo una corriente artística que se llamo “Arte-pop” (arte popular). Básicamente, este tipo de “arte” consiste en utilizar elementos populares y convertirlos en arte. Meses atrás publiqué la imagen de un megitorio -no se si así se escribe, por eso digamosle “meadero”-, esa era una de sus “obras de arte”.
Warhol perteneció a un movimiento de vanguardia. Y aquí hablar de vanguardia nos remite a Charly. Yo considero que Charly es un vanguardista, como Warhol, solo que García es un artista.
“La vanguardia es así” frase del genio que cuando queremos indagar un poco más nos dice “Say no more”.
Pero el Charly de hoy no es el mismo que supo ser. No es el Charly de La máquina de hacer pájaros o el de Serú o el de Sui Generis. Es un García distinto, es un García de la Vanguardia.
¿Un genio que se va extinguiendo?. Mejor no afirmar eso, la historia nos demuestra que la genialidad no se extingue, hace silencio.
Pero, y esto es algo muy discutible, el Charly de este nuevo milenio se asemeja más al “arte” de Warhol. Un poco incomprensible, bastante cuestionable, cargada de un sentido de provocación.
Parece que uno y otro nos quieren decir: “soy un grande y hago lo que se me antoja”.
Yo desearía que Charly vuelva a ser Carlos Alberto García Moreno -Charly García- y deje de ser Charly-Warhol.

“Etica demostrada según el orden geomético (¿no sos acaso brillante?)”

Obra de Baruch Spinoza
ACLARACIÓN:
LES RECOMIENDO SER PACIENTES Y LEER TODO EL POST, PRIMERO ESCRIBÍ ALGUNAS PAVADAS QUE SE ME OCURRIERON, LUEGO PUBLICO UN MAIL QUE ME MANDÓ FLORENCIA DONDE DEMUESTRA POR QUÉ LA ADMIRO TANTO.
Esta es la portada de una edición de la reconocida -y nunca bien ponderada- “Ética demostrada según el orden geométrico”.
La imágen es la portada de la “Etica demostrada según el orden geométicro” de Baruc Spinoza.
¿Hablaré de ella?. No, por el simple hecho de que no soy lógico ni, mucho menos, geométrico -aunque a la distancia parezca una esfera-.
Tanto sólo me limitaré a decir que el método de Spinoza se llama “El método en difícil” y que consta de definiciones, axiomas, corolarios y cuestiones. Algo así como:
Definiciones
a) Un libro es un conjunto de páginas marcadas por símbolos a los que denominamos letras, números, signos o dibujos, según se presenten en una ocasión determinada.
b) Geometría es la parte de la matemática que complica la comprensión de todo aquello que sea cuadrado, triángulo o circunferencia mediante derivaciones y reglas que intentan explicar algo que pocas veces es útil en la vida real.
c) La Ética es aquél conocimiento particularisimo que nos indica qué podríamos hacer, sólo que muchas veces queremos hacer todo lo contrario a lo indicado.
d) Una demostración es una complicación al infinito que resulta provechosa para pocos, refutable para algunos e incomprensible para todos.
e) Orden es un estado de cosas que pensamos acomodadas como por “una mano” pero que, sin embargo, nunca sabremos si no conforman un caos en el conjunto de lo real.

Axiomas
1) Si la realidad fuese cognoscible para una persona, ésta tendría que tener la conciencia de toda la humanidad.

2) El todo refuta a la parte, porque reune lo positivo con lo negativo.

3) Por el axioma 2), en el infinito el todo y la parte se confunde, al igual que lo negativo con lo positivo.

4) Ver al todo se cerca, es ver una parte a los lejos.

5) Si todos los días son iguales el tiempo no pasa, los que pasamos somos nosotros.

6) A + B no puede ser igual a C. Porque A nada tiene que ver con B ni con C.

7) Existen tres tipos de personas: los buenos, los malos y los que son malos y no se confiesan.

AHORA BIEN, ESTE ES EL MAIL QUE ME MANDÓ FLORENCIA… ME SACO EL SOMBREO, LA APLAUDO Y ME QUEDO ADMIRANDOLA…COSA QUE HAGO A DIARIO.

“Leía muy entretenida lo que Fraile (es un autor que escribió una Historia de la Filosofía) escribió sobre Spinoza (el autor de “Etica demostrada según el orden geométrico), y me topé con esta frase: “procede de arriba abajo”. Leía sobre su método. …de arriba abajo..
¿Nota usted, señora sintaxis,que falta algo entre esas palabras?

-Una coma!, escucho decir a alguien que sabe de sintaxis, pero no de Spinoza. Ese alguien tranquilamente puede ser un estudiante de filosofía aprendiendo –o intentando-sobre dicho filósofo. Sea quien sea esta persona, al agregar una coma entendería que el método de Spinoza, procede de arriba, abajo. Interpretación posible: cualquiera de estas direcciones es de donde procede el método. Ya que la coma reemplazaría al de que sí tiene la palabra arriba. Como cuando de decimos de arriba, abajo, los costados.

-Una y!, escucho decir a alguien que sabe de sintaxis, pero no de Spinoza, tal vez el mismo de la vez anterior. Esta persona, al agregar una y entendería, que el método de Spinoza procede de arriba y abajo. Interpretaciones posibles: que procede de las dos direcciones o a la vez –medio raro- o una sucediendo a la otra.

-Una a! , escucho decir a alguien que sabe de sintaxis, y tal vez sobre Spinioza. Esta persona, agregando una a, entendería que el método de Spinoza procede de arriba a abajo.
Y al fin lo habría entendido.

Es como decir de derecha a izquierda, la preposición tiene que estar presente, para entender el significado.
Evitemos cacofonía cunado no comprometamos el significado o la interpretación de la frase.

Llegado a este punto entiendo que en el resto de los casos, cunado la preposición es una letra (y, o) se reemplaza por otra (e, u respectivamente). Se reemplaza, no se elimina; así seguimos entendiendo su significado. De aguja y hilo, a aguja e hilo; de uno o otro, a uno u otro.”

En fin…yo no puedo andar quejandome de los errores de los demás, primero debería corregir los míos.

“Un vitalismo cristiano (no es agua ni es aceite)”

Bajo esta idea, muy difundida a partir del S. XIX, quiero explicar cuál es mi postura sobre qué entiendo yo por “vida”.
Antes quiero dar las gracias a Florencia, ya que la idea de plantear la posibilidad de un vitalismo cristiano surgió en una charla que mantuvimos, que bien se puede resumir a la pregunta que ella me hizo:
“Aclaremos esto ahora: ¿cuando te mueras, qué querés que se haga?”.
Florencia, este post pretende responder a tu pregunta.
En primer lugar, afirmo que ante todo, siempre importa la vida humana.
Entiendo por vida humana a aquella existencia que subsiste por sí misma o por la ayuda de otra existencia. Así llamo vida a una existencia en estado embrionario, como en la niñez, la adultez o vejéz.
La vida comienza en el mismo instante de la concepción. Porque dicho embrión es un ser que aun no desarrolló las potencialidades.
Entiendo que “vida” es aquella fuerza primordial y necesaria, la cual mantiene al cuerpo en movimiento contínuo, sin reposo. La “muerte” es la ausencia de aquel impulso movilizador. Por eso la muerte es la detención permanente de cualquier función orgánica.
Tienen vida los vegetales, los animales y el hombre. Ya que todos ellos tienen movimiento -aunque sea el crecimiento-.
La importancia de la vida se destaca a simple vista:
Obeservamos a alguien caminar y pensamos: “es una persona”.
En cambio, si vemos un cadaver, no hablamos de una persona, sino de un muerto.
Ahora, sobre la pregunta de Florencia, sin dudar respondo que:
Cuando de mi cuerpo se haya extinguido todo impulso de vida, ya no va a quedar nada más que carne y hueso, que con el tiempo van a desaparecer. Por eso, tomo por lo mismo que me entierren, me cremen o hagan lo que fuera con mi cuerpo. Ya que yo no seré más ese cuerpo.
¿Y qué pasa con ese impulso vital?.
Retorna al Dador de Vida.
La materia es inerte, carece de vida. Nostros vemos una piedra y esta está estática, carece de un impulso que la dinamice. Sin embargo otros organizmos están movilizados. Es el Dador de Vida quien les da el primer impulso vital, que es como un Aliento que perdura en el cuerpo durante un tiempo. Cuando se acaba el tiempo, ese Aliento Vital retorna al Dador de Vida.
¿Quién es el Dador de Vida?. Es Dios. Dios es quien da la vida. Pretender una vida sin el Dador de Vida es imaginar un sonido sin que alguien -o algo- lo emita.
La vida no es un “prestamo” que hace Dios a los seres, sino que ésta es propiedad absoluta de los seres que disponen de ella de la forma en que mejor les parece. Pero una vez acabado dicho impulso, éste retorna a a Dios.

“De las cosas que aprendemos en el Jardín de Infantes (Una inv

En su rostro, hasta la tristeza se veía alegre…
Para los antiguos griegos -me refiero a la época de Sócrates, Aristóteles y demás- hablar de lo político tenía un significado diferente, una carga semántica, bien distinta a la que le damos hoy día.
Nosotros comprendemos lo político como lo propio de quien hace política -y eso está muy bien-, el error es que restringimos el “hacer política” a quien de una forma u otra intenta ejercer un cargo público.
De por sí, política y lo público, están entrelazados de tal manera que la existencia de ambos términos se constituye más bien en una coexistencia.
Ahora, en orden temporal -y solamente temporal- primero existe lo público y luego la política.
Lo público es la manifestación de aquello que no es “mío” ni “tuyo” sino “nuestro”. Públicas son las cosas, nunca las personas -salvo raras excepciones-. Por ejemplo, para una familia, puede llegar a ser público el auto, la mesa… porque todos pueden gozar de él y administrarlo -en la medida que sea posible- como mejor lo considere. Ahora bien, no podemos decir que los hijos de una pareja son “públicos”, puesto que no pertenecen ni a los progenitores, ni a nadie más que a los hijos mismos.
Ahora bien en una sociedad más amplia que la familiar lo público se hace más patente: tenemos paseos públicos, plazas públicas, juegos públicos, hay fiestas abiertas al público.
Les decía que “lo público” y “la política” se relacionan de forma implicante, porque la política es la forma en que administramos -y aún más, la forma en que vivimos- lo público. Creo que es de esta manera como entendían los griegos la “política”. Si “público” y “política” van de la mano, todos estamos involucrados en este feedback (es así, si uno quiere dar relevancia a un texto tiene dos opciones: o mete una palabra en inglés o una en latín) y de esta manera “lo político” deja de ser tarea de unos pocos -incluso, cometemos el error de pensar que ser político es una profesión- y el juego se abre a todos, porque: ¿quien querría relegar todo derecho sobre lo que es propio?. Si lo público no es “mío” ni “tuyo”, tampoco tiene por qué ser “de él” -sino que es de todos-.
De a ratos es sorprendente las personas pareciéramos que acertamos en algunas decisiones. Sí, me estoy refiriendo a aquello por lo cual esto post tiene tal título… les quiero hablar “De las cosas que aprendemos en el Jardín de Infantes”.
Es durante esta etapa de nuestra enseñanza donde aprendemos las cuestiones más importantes de la vida política:
  1. No llevar a casa el juguete que no es mío.
  2. Compartir las cosas con los demás.
  3. Nos enseñan que el huevo podrido es un juego (y no alguien a quien discriminar, o eliminar del sistema).
  4. Aprendemos a cuidar de nuestra ropa, a ser corteses, a no decir malas palabras.
  5. Nos enseñan que mentir está mal.
  6. Nos hacen entender que “el que roba es muy muy muy malo”.
  7. Aunque no nos guste, si terminó el tiempo de jugar lo dejamos de hacer.
  8. Prestamos, regalamos, ayudamos, escuchamos, reímos, compartimos y todo eso sin esperar nada a cambio.
  9. No sentimos la necesidad de hacernos más amigos del que tiene más plata.
  10. Jugamos a lo que todos quieren, y si no nos gusta no cambian de juego para hacernos caso.
  11. Tenemos un horario que cumplir. No podemos escaparnos de la sala para hacer otras cosas.
  12. Nuestra prioridad es divertimos, y cuantos más jueguen es mejor.
  13. Aprendemos que después de usar cualquier cosa hay que dejarla en su lugar, limpia, sin que esté rota, así otro compañerito también la puede usar.
  14. Admiramos al que el año pasado estuvo ocupando el salón que hoy me toca -por el simple hecho de ser más grande-.
  15. Nuestra mayor ambición es tomar mucha chocolatada.
  16. Si lastimamos a alguien no fue porque queríamos hacerle realmente un daño, sino por desconocimiento del peligro.
  17. No sabemos qué es una guerra, es más: pensamos que es como un juego que se termina cuando alguien dice: “pido gancho, el que me toca es un chancho”.
  18. Aprendemos que los nenes hacen cosas de nenes y las nenas cosas de nenas. También pensamos que “Los nenes con los nenes y las nenas con las nenas” es una canción y nada más.
  19. Cuando nos preguntan por la novia nos ponemos colorados -los que dan un nombre lo hacen sin saber lo que hacen-.
  20. Nos gusta trabajar en equipo y todos se preocupan por hacer su parte. No es “más vivo” el que no ayuda a que germine el poroto.
  21. Estamos seguros ante la presencia de un policía -es más, todos queremos ser policías para cuidar a la gente-.
  22. No sabemos qué es un intendente, un gobernador, un diputado o presidente, pero por algún extraño motivo pensamos que es alguien que nos ayuda.

(Tengo que reconocer que cuando pensé el post no me había imaginado enumerar tantas enseñanzas.)

El Jardín de Infantes es, a escala, una experiencia donde “lo público” y “lo político” se entrelazan de manera armónica.

Si nos preguntamos ¿qué está fallando en la política argentina? Una buena forma de pensar la respuesta es viendo qué fue lo que aprendimos y qué hicimos con eso aprendido.

Muchas veces las soluciones se encuentran en el pasado, pero no en el “gran pasado” de la historia de una Nación, sino, en le pasado de nuestra historia personal.

Y si hasta acá te gustó la idea del post, mirá como siempre se puede arruinar: “DIME LO QUE SABES Y TE DIRÉ QUIEN ERES”

Listo, no puedo seguir después de tal fantochada.

“Feliz aniversario (sobre el valor de una fecha)”

Hay distintas fechas en las que solemos reunirnos para celebrar: Año Nuevo, Navidad, cumpleaños, aniversarios en general.
¿Pero cual es el motivo de dicho celebrar?. Creo poder afirmar con justicia a la verdad que celebramos dichos acontecimientos por dos motivos:
Primero: por mantener viva en la memoria un momento -del nacimiento, del primer beso, del cruce del Mar Muerto, etc.-.
Segundo: como una forma de reactualización de la acción vinculante entre las personas que intervienen en ese suceso rememorado.
De los dos motivos, considero que es el segundo el más importante. Porque de ser el primero, toda celebración sería un acto de recordar, pero no de reactualizar lo vivido y, como es particular el tiempo que no nos permite operar sobre el pasado, el celebrar se torna valioso por lo que tiene de proyección.
Por ejemplo: dos personas que se divorcian dejan de celebrar los aniversarios de su matrimonio, justamente, porque dicho recuerdo carece de proyección.
Sobre el sentido de proyección quiero detenerme.
Para una pareja, es importante recordar una fecha…su aniversario: de novios o de casados, porque en la historia personal de cada uno de ellos no es un día más, sino uno de los más profundos en su existencia. Es el día en que dos personas decidieron elaborar y recorrer un proyecto común, juntos. Y cada año se le presenta la posibilidad de reactualizar dicho co-yecto (proyecto común, si Heidegger, revolcate en tu tumba).
Muchos podrán decir, que dicha afirmación del compartir se debe hacer día a día, pero si en una persona la edad es uno de los signos de la madurez, en una pareja el aniversario es signo de la consolidación: en la que un YO y un TU -sin dejar de ser ni YO ni TU- se funden en un NOSOTROS. Porque eso es lo que mantiene la unión entre las personas, el descubrir -y redescubrir- el sentido del NOSOTROS.
Por eso, quiero decirte a vos Flory, que el 10 de enero cumplimos dos años de estar juntos: yo te quiero

“Viejos son los trapos (reflexión fundamental sobre la vejez)”

Nunca vi a alguien hacer la aclaración, asi que aprovecho yo para aclararlo: al menos en mi casa cuando me refiero a “reflexión fundamental” hago alusión a que busco el fundamento de algo.

Hecha mi aclaración, puedo comenzar a reflexionar tranquilo; sí, es que quiero evitar la confusión del término “fundamental” y que se entienda como “la más importante”.
Evidentemen la vejez es un momento de la vida al que no podemos eludir, una vez que nacemos, llegaremos a viejos. No existe el “tarde o temprano vas a llegar”, simplemente llegás.
Poder decir cuándo se empieza a ser viejo es un poco complicado.
Aparentemente se es viejo cuando uno ya no depende de sí mismo, pero un recién nacido no depende de sí mismo -es más hasta entrada la adultez una persona depende de otro-; entonces la dependencia no es condición suficiente para la vejez.
También pareciera ser que se es viejo cuando uno no controla más su propio cuerpo, tal es así que el camino al baño se vuelve infinito y los pasillos se tornan los lugares habituales donde los esfínteres hacen sus fiestas repulsivas. Pero para un bebé tampoco importa el lugar, las ganas vienen y la respuesta está.
A mí nunca me gustaron frases como las siguientes: “viejos son los trapos”, “es joven de alma”, “se mantiene muy bien”.
Frases como la expuesta son ilusiones que atentan contra el tranquilo devenir de la vida, contra la mismísima dinámica del ser humano.
Viejos son los trapos, y los viejos también.
Además, siguiendo los prejuicios, ser un “viejo joven” encarna una contradicción. Si pensamos en el imaginario colectivo las características de un joven son todas las antítesis de aquellas que corresponden a un viejo.
Según ese imaginario el joven es: irresponsable, apresurado, desmesurado, imprudente, “perdido”, incomprensible, etc. etc.
Si la juventud es un paso necesario -y las citadas son características de la juventud- no veo por qué un anciano quisiera volver a ser joven.
Pero resulta que cuando el hombre llega al final de su vida aquello que siempre evitó se torna su principal meta. Cuando adolescente, evitó ser niño; cuando llegó a ser joven quiso distinguirse del adolescente; así, llegó a la adultez y buscó por todos lados lo que lo convirtió en un ser maduro; pero cuando llegó a la vejez quiso volver a ser joven.
Viejos son los trapos, y los viejos.
Pretender una “juventud” en la vejez es lo mismo que pretender ser el muerto más vivo de todos.
Todo lo dicho nos permite reconocer que no se puede ser un “anciano-joven”; pero aún queda abierta la pregunta: ¿cuándo se empieza a ser viejo?.
Y considero que la única respuesta que nos queda como alternativa es la siguiente: se empieza a ser viejo cuando las fuerzas se van apagando -no por enfermedad, accidente o defecto- porque ese es el destino propio del crecimiento.

“Algunos se quejan de la comida, ¿quién te hace la com

Algunas veces los titulos de los post suelen aclararcer en el desarrollo del mismo, otras veces, como en ésta, no. Por eso, solamente voy a explicar que esa pregunta -con su respuesta- es de un tema de Charly que se llama “Estaba en llamas cuando me acosté”.
Lo recuerdo muy clarito, era en Julio del año 2000 -para este lado del mundo, por si sos de otro mundo, en Julio son las vacaciones de invierno. Y si sos de otro país, en ese año los docentes hicieron un paro de casi un mes y medio- resulta que por las noches me juntaba con mi hermano Juan a tomar mates -o tererés dependiendo la temperatura- y así comencé lentamente a prender unos “tubitos fumíferos cancerigenos para calmar la ansias tabacaleras” -así lo llamaba un compañero de Seminario mío, que ahora toca el arpa junto con los ángeles-.
Y el acto de fumar es como entrar en un arroyo -río, mar, pileta, jiacuzzi,etc.etc.- que tiene el agua muy fría: primero entras de a poco, pero una vez que está adentro, no querés salir más de ahí.
Así este tubito se convirtió en un gran compañero, de las buenas, las malas y las peores.
Recuerdo que en una época, al principio, un Marlboro 10 me duraba meses… pero el pucho es así: cuando le das un dedo él ya te está fiesteando por atrás. No pide permiso, solamente irrumpe en tu vida y cuando te das cuenta estás contra un iceberg que no podés esquivar, solamente fumartelo.
A medida que iba pasando el tiempo, lo iba sintiendo más amigo, más compañero. Algunos dicen que tenemos dos pieles: la dermis y la moral. Pero yo creo tener como 5 pieles, y el pucho es una de ellas -¿será por eso que soy anchito?-.
Me recuerdo fumando en el baño del Colegio Roque González. Eso era ser un bándalo, rompedor de reglas.
Una mañana, una buena malana me pescó el preceptor -Eduardo Antonio, en el Roque todos se llaman Eduardo: Eduardo Antonio, preceptor; Eduarso Sisto, precpetor; Eduardo Alegre, Rector…yo me llamo Joselo, ¿será que no tengo posibilidad de laburar ahi?-; el asunto es que me amenazó, no con amonestaciones, sino con suspenderme 10 días. Jamás lo hizo.
Al principio fumar en el baño era una aventura después, como casi todo en la vida, se volvío común: hasta los chicos de segundo año fumaban en el baño. Me acuerdo cuando nos juntabamos con Gabriel Tesio, Cristian Ramirez y otros -que en este momento no recuerdo- y fumabamos én el baño. Pero después quisimos ir por más…¿drogarnos?…no, jamás. Después empezamos a fumar en el escenario donde se hacían los actos. Queríamos hacer del fumar un acto sublime, un acto de valentía, un acto patrio. Fumar ahi era lo mismo que cruzar los andes y liberar a tres naciones.
Recuerdo una clase de historia argentina -nunca aprendí mucho, en lo que es el resto de la historia sí, se bastante y me encanta-, el que nos daba clases era el Rector del Colegio. Resulta que quise poner mis cosas debajo del banco con tanta mala suerte -”yeta” decimos por acá- que se me cayeron los puchos al pasillo, los vió el rector y mantuvimos el siguiente diálogo:
Rector – Niño Jacquier, ¿qué es esto?.
Niño Jacquier – Un paquete de cigarrillo profesor.
Respuesta obvia a pregunta obvia. Conclusión: el profesor me incautó los cigarrillos, como si fuera oficial de la Gendarmería Nacional.
Cuando entré al seminario el cigarrillo me acompaño en aquellas benditas noches que parecían nunca acabar. Los primeros dos meses de seminario fue un suplicio de angustia y nostalgia que fueron mitigadas con bocanadas de humo.
Pero cuando dejé el seminario y me puse de novio con Florencia, la persona que más amo en el mundo se convirtió en la enemiga número uno del vicio que más me gusta en el mundo. Cómo dos mundos que me parecen tan lindos pueden ser tan antagónicos.
Al principio la guerra declarada era sólo de palabra, pero hace unos meses la guerra se endureció en acciones concretas: no me acompaña a comprar puchos, si estamos en un lugar que no se puede fumar no sale conmigo afuera, si estamos en su casa no me alcanza ningún cenicero… pero la peor de todas las amenazas fue: “si para los 25 no dejás de fumar, no vamos a tener hijos”… me agarró de las bolas con eso. Porque yo no soy de los que creen que planear una familia es una estupidéz, o que se puede vivir toda una vida sin el anhelo de tener hijos.
Por eso ahora te hablo a vos, pucho bendito-maldito, este año pienso cortar con vos, ya tuvimos una relación de 7 años y no va para más.
Basta, porque el placer que me das se contrarresta con la felicidad de una pareja, de una familia, de una vida plena en alegrías.
Pucho, a vos te digo basta. Hasta hoy fuiste muy generoso, y parece que no me atacaste con todas tus armas, pero no quiero que me demuestres tu poder. Te quedan pocas horas de vida en mí, y ya quiero dejarte.

Resultado de la ultima radiografía de torax que me hice.

“La Navidad de un ateo (un llamado a la coherencia)”

Aclaración previa:
Por el presente post podrán caratularme de come-vela, de religioso, de anticuado y todos esos calificativos que le suelen poner a la gente que cree en Dios… y si… tal vez algunos de esos me corresponden, pero en lineas generales, soy creyente.
Ahora, a lo que nos reunimos: a reflexionar.
La Navidad, en pocas palabras, es una celebración, un momento de fiesta (de los mayores del año), es un momento de alegría, oportunidad de compartir. Navidad es sinónimo de cumpleaños, pero imagínense qué importante cumpleaños que lo llamamos Navidad.
Pero no puede existir un cumpleaños sin aquel que cumpleaños. Esto nos demuestra el más simple análisis: nosotros, por lo general -existen casos excepcionales que sí-, no festejamos el cumpleaños de los muertos. Al menos yo, nunca festejé el cumpleaños de mi abuelo que palmó antes de que yo naciera.
En la Navidad celebramos el nacimiento de Jesús.
Pero resulta que el ateo no cree en Jesús, entonces ¿qué Navidad celebra?.
A lo sumo se junta a comer, tomar, reirse, pero no a celebrar. Como la Navidad tiene un referente -es decir, Navidad es siempre en relación a Jesús-, un ateo no tiene ese referente, por lo tanto, no tiene Navidad. Tiene comilona, jococidad, pero no Navidad.
No creo que esté mal que el ateo se junte se compartir un asado, vino, cidra o lo que quiera. Lo que considero una falta de coherencia es que un ateo diga sonrientemente: “Feliz Navidad”. ¿A qué Navidad se refiere?. ¿A la Navidad que no cree? ¿A la Fiesta en honor a alguien que le parece una fábula?. Yo jamás festejaría el cumpleaños del Pombero, del Yasí, o de cualquier otro personaje fabuloso, porque no creo en ellos.
Yo no estoy en contra, lo aclaro, del ateísmo. Es más, me parece, en cierto sentido, fabuloso, es una gran muestra de libertad. Pero sí me parece despreciable, “de última”, la incoherencia.
La Real Academia Española nos dice que:
coherencia.
(Del lat. cohaerentĭa).
1. f. Conexión, relación o unión de unas cosas con otras.
2. f. Actitud lógica y consecuente con una posición anterior. Lo hago por coherencia con mis principios.
Entonces, podemos concluir, con absoluto derecho, que el ateo que se junta en Navidad -y lo considera un momento “especial”-, y además anda regando su mundo con sonrisas y felicitaciones por una Navidad que le pasa de lejos, demasiado lejos, es un incoherente, un hipócrita, un verdadero contradictor de sus propios principios. En fin, una antítesis de su propia libertad y decisión.
Para todos los que celebramos a un Jesús vivo, viviente y vivificador… les deseo de todo corazón: FELIZ NAVIDAD.